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Carnicerías y heladerías de Maturín reportan pérdidas de hasta un 60 % por los cortes eléctricos

Comerciantes denuncian daños en equipos refrigeradores, descomposición de mercancía y una drástica caída en sus ventas

La inestabilidad en el suministro eléctrico en la capital monaguense se ha convertido en un obstáculo para los comercios dedicados a la venta de productos perecederos. Encargados de carnicerías y heladerías de la ciudad reportan pérdidas que alcanzan hasta un 60 % en su nivel de facturación, atribuidas tanto a la parálisis de las operaciones diarias como al deterioro de la cadena de frío de sus mercancías.

Con suspensiones del servicio que varían entre cinco y seis horas continuas tanto en bloques matutinos como en las tardes, los comerciantes aseguran que la falta de soluciones definitivas por parte de los organismos competentes pone en riesgo la sostenibilidad económica de sus establecimientos.

De esta manera, José Muñoz, encargado de una carnicería local, enfatizó que la irregularidad del flujo eléctrico no solo entorpece la atención al cliente, sino que ha provocado averías graves en la maquinaria de conservación.

Los apagones nos han afectado fuertemente. Prestamos un servicio esencial que es la venta de alimentos, pero la luz se va entre cinco y seis horas diarias. Los productos se descongelan, las cavas fallan y hemos tenido que contratar técnicos constantemente porque los equipos se dañan. Ya hemos perdido mercancía por esta situación», explicó.

Asimismo, Juan de La Coste, también encargado de una carnicería en la avenida El Ejército, coincidió en que los cortes diarios han reducido las ventas en un 60 %. Detalló que la falta de energía paraliza por completo el flujo de trabajo y que, ante la desesperación por no perder los inventarios, han tenido que recurrir de manera informal al auxilio de vecinos con fuentes independientes de energía, una alternativa que no siempre resulta como viabilidad económica ni técnica.

Plantas eléctricas: una solución costosa

La contingencia también golpea severamente al sector de los postres. Andrea Santos, encargada de una heladería, señaló que aunque cuentan con una planta eléctrica para evitar la pérdida total de la mercancía, esta medida no representa una solución integral.

«Utilizamos plantas eléctricas para proteger el producto durante los cortes, pero esto incrementa considerablemente nuestro presupuesto de gastos debido al consumo constante de combustible. Aún con la planta encendida, el ritmo de ventas se ralentiza de igual manera», indicó.

El sector comercial de Maturín reitera su llamado a las autoridades competentes para que se establezcan planes de contingencia o un cronograma de administración de carga predecible que les permita planificar sus actividades sin comprometer el patrimonio ni la seguridad alimentaria de la población.

Fotos/ Arialex Brazón

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