Habitantes del sector Los Godos I, en la parroquia Alto de Los Godos de Maturín, denunciaron públicamente el envenenamiento masivo de al menos 14 gatos y un perro. El hecho provocó indignación entre las familias locales, quienes enfatizaron que los animales no estaban desamparados, sino que formaban parte de sus hogares.
María José Lira, médica y residente de la vereda 4, relató que su mascota falleció por intoxicación poco después de recibir atención veterinaria de emergencia, evidenciando la gravedad de estas acciones violentas.



«Con el mío, ya van 14 gatos envenenados. No son «simples animales», son parte fundamental de nuestras familias. Necesitamos que la ley castigue a los responsables; esta crueldad no puede quedar impune en nuestro estado. El viernes envenenaron a mi gato. Lo llevé de urgencia al veterinario, donde confirmaron que había ingerido veneno. Horas después, falleció. Es un dolor inmenso ver cuánta crueldad hay en la gente», denunció Lira.



Denuncian presunto hostigamiento y agresión hacia dueños de gatos
Asimismo, los denunciantes aseguran que el maltrato animal se enmarca en un clima de hostigamiento, sabotaje e intimidación hacia quienes intentan rescatar, cuidar o alimentar a los felinos locales.
Linda Lucía Muñoz Vásquez, residente de la zona, afirmó que la presencia de los animales ha desatado disputas vecinales, presiones y agresiones físicas que ya fueron denunciadas formalmente ante la Fiscalía.


«Utilizaron mi amor por los animales para intentar sacarme del sector, llegando a golpearme y agredirme verbalmente. Hago un llamado urgente a las autoridades para que atiendan este caso, ya que la situación está afectando directamente el bienestar de los animales y rompiendo la paz de la comunidad», denunció Vásquez.
Dada la gravedad de los hechos, los afectados exigen la intervención inmediata del Ministerio Público, los cuerpos policiales y la Misión Nevado. Solicitan una investigación exhaustiva para identificar a los responsables, así como la implementación urgente de jornadas de esterilización y control poblacional en el sector.
Fotos/Juan Goitía