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Maturineses eligen el pollo como la proteína más accesible frente al alza de la canasta básica

Familias recurren al pollo, la mortadela y el pescado como alternativas económicas ante el costo de la vida

En Maturín, comprar pollo se ha convertido en la opción más viable para el día a día. Los ciudadanos coinciden en que esta proteína rinde más al combinarla con papas, verduras y aliños. Además, su precio es mucho más accesible que el de la carne vacuna, cuyo costo actual es prohibitivo para la mayoría.

Ante la pérdida del poder adquisitivo y la inestabilidad económica local, las familias se han visto obligadas a cambiar radicalmente sus hábitos de consumo y ajustar el presupuesto para garantizar el sustento diario.

«Ya no se compra como antes. A veces me toca comprar apenas un cuarto o medio pollo para rendirlo; lo pico en tres partes y le echo aliños, zanahoria y papa», explicó Nayli Rondón, vendedora independiente y madre de tres hijos.

Por su parte, quienes carecen de un empleo formal enfrentan una constante inestabilidad de precios. Para muchas personas, reunir el dinero para la comida exige un esfuerzo diario y un presupuesto ajustado estrictamente a lo indispensable para la semana.

«Trabajo en la Alcaldía y cobro por quincena. Lo que antes compraba para todo un mes, ahora me cuesta casi 20 dólares, y con esa cantidad ya no se compra casi nada. El pollo es lo que más rinde si se hace desmechado con papa y zanahoria», manifestó Iramis Carrión, trabajadora del sector público.

Asimismo, el consumo de alternativas como la mortadela guisada, las sardinas y el pescado de bajo costo se ha vuelto una constante en la mesa maturinesa para hacer frente al alto costo de la vida. Ante este escenario, la creatividad y la solidaridad son las principales herramientas de subsistencia para los adultos mayores o quienes no perciben ingresos fijos.

«Mi dieta se basa principalmente en mortadela, huevos y pescado; la sardina es mi fiel compañera en cualquier circunstancia. Vendo mis besitos de coco en los mercados e incluso los intercambio por pescado o aliños para salir adelante», relató la emprendedora Fanny Velásquez.

Esta realidad no solo afecta a los habitantes de Monagas, sino a todos los venezolanos. Debido a la situación económica, la constante devaluación frente al dólar y la escasez de empleo, los ciudadanos se ven obligados a reinventarse para generar ingresos adicionales. De este modo, realizan grandes sacrificios para abastecer sus hogares, ya sea de forma semanal o quincenal.

Fotos/Juan Goitía

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