Irán elevó al máximo la tensión geopolítica global tras advertir que no permitirá la salida de «ni una sola gota de petróleo» por el golfo Pérsico ni por el estrecho de Ormuz si los países vecinos colaboran con las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, lanzó la amenaza durante una entrevista televisiva. El funcionario declaró que las Fuerzas Armadas iraníes atacarán las rutas petroleras de cualquier nación vecina que participe en la presión financiera impulsada por Washington. Rezaei calificó a esos Gobiernos como «enemigos» y aseguró que sus tropas están «listas para la acción» militar, aunque mantendrán abiertas las vías de negociación.
El representante iraní restó importancia a la campaña del presidente estadounidense, Donald Trump, definiéndola como «propaganda». Además, destacó que Teherán exportó 70 millones de barriles en los últimos dos meses y reiteró que el estrecho de Ormuz continuará cerrado hasta que la administración estadounidense modifique su conducta y cumpla los acuerdos firmados en Islamabad.
Escalada desde la Casa Blanca
Por su parte, el presidente Donald Trump prometió lanzar la «operación económica más aplastante jamás emprendida contra país alguno». La estrategia de la Casa Blanca contempla duras sanciones financieras contra cualquier nación, empresa o entidad bancaria que intente auxiliar a la economía persa.
En sintonía con la postura de la Casa Blanca, el secretario Scott Bessent envió un ultimátum a las potencias globales mediante la cadena CNBC, donde emplazó a los países aliados a definir su postura: «O están con nosotros o están contra nosotros». Washington busca consolidar el mayor bloqueo naval y financiero de la historia sobre la República Islámica para forzar su colapso económico.
Vía Globovisión