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La tragedia de La Guaira y el dolor más profundo en la vida de un ídolo en Maturín

Trejo vivió su miedo más profundo: encontrar a su esposa Yanina y a sus hijos Aarón y Ainhoa bajo los escombros, tras el terremoto

Hay dolores que superan cualquier margen de comprensión humana. Tragedias tan intempestivas y desoladoras que reconfiguran por completo la existencia de quien las padece. Para el futbolista argentino Lucas Trejo, afincado desde hace años en suelo venezolano, el tiempo quedó congelado entre el polvo, el concreto colapsado y el silencio sepulcral de un edificio destruido en el estado La Guaira.

El pasado 29 de junio, cinco días después del devastador doble terremoto que sacudió la costa venezolana, las labores de rescate confirmaron el desenlace que el defensor central intentaba resistir con todas sus fuerzas: los cuerpos de su esposa, Yanina, y de sus dos pequeños hijos, Aaron y Ainhoa, fueron hallados sin vida entre las ruinas de lo que hasta hace poco era su hogar.

Después de un mes de catástrofe que estremeció su vida, el experimentado defensor rompió el silencio mediante un desgarrador y a la vez esperanzador mensaje en redes sociales. Con la madurez de un hombre quebrantado pero firme en sus convicciones, Trejo transformó la narración de su duelo en una profunda semblanza de amor, gratitud y fe inquebrantable.

Setenta y dos horas en el abismo

“Hace un mes atrás me tocaba vivir el peor momento de mi vida, lo único que me aterraba era perder a mi familia”, rememoró el futbolista de 38 años en la carta publicada por el jugador el día 27 de julio que ha conmovido tanto al gremio deportivo como a la sociedad civil.

El relato de Trejo describe la angustia visceral vivida en el epicentro del desastre. “Me tocó buscar en un edificio completamente derrumbado a mi esposa y mis dos hijos, sabiendo que ya estaban sin vida… no había nada que me aterrara más en mi existencia”.

A pesar de la abrumadora evidencia física, el jugador se mantuvo a pie de obra durante las horas más críticas posteriores al sismo. Impulsado por un amor incondicional y sosteniéndose de su convicción espiritual, no abandonó la búsqueda ni un solo segundo durante los primeros días.

“Cuando comenzó el tercer día decidí juntarlos y orar por un milagro. Así elijo vivir, con fe, aún en las peores circunstancias”, rememoró el deportista junto a una fotografía donde se le observa rodeado de rescatistas, allegados, compañeros de profesión y voluntarios que viajaron para sostenerlo en el epicentro de la tragedia.

Tras esos horas grises para su vida, su hermana Karen Trejo en argentina había dado la noticia de que Lucas se encontraba aún en venezuela sedado tras lo duro que es perder a toda una familia que él ha formado en tierras venezolanas.

Entre la cancha y el desastre: Un partido que nunca se jugó

El 24 de junio era día feriado en todo el territorio venezolano; la mayoría de las familias permanecían en sus hogares disfrutando del descanso de la jornada. Sin embargo, para Lucas Trejo la agenda marcaba compromisos profesionales: ese atardecer, el defensor se encontraba en el Estadio Olímpico Nacional Brígido Iriarte de Caracas preparándose junto al CS Marítimo de La Guaira para medirse ante Deportivo Miranda a las 7:00 p.m., en lo que sería el debut de la Jornada 1 de la Liga FUTVE 2. Mientras el futbolista se uniformaba en el camerino concentrado en el silbatazo inicial, la tierra rugió con violencia en la costa central y, en cuestión de segundos, su mundo entero se derrumbó a kilómetros de distancia.

Un referente del balompié venezolano y leyenda en Maturín

Antes de que la catástrofe pusiera a prueba su temple espiritual, Lucas Trejo construyó un camino de jerarquía, liderazgo y profesionalismo impecable en el fútbol profesional venezolano. Tras defender las camisetas de clubes emblemáticos como el Deportivo Táchira (donde conquistó la estrella de la Primera División en 2021), Zamora FC, Nueva Esparta FC, Portuguesa FC y más recientemente el CS Marítimo de La Guaira, el zaguero zurdo dejó una huella imborrable en cada cancha que pisó.

Sin embargo, si hay una ciudad donde su nombre está escrito con letras doradas, esa es Maturín. Su llegada al Monagas SC en 2016 marcó un antes y un después. Portando la cinta de capitán con un liderazgo natural e inspirador, Trejo se convirtió en el pilar defensivo que guio a la institución azulgrana a conseguir la hazaña más gloriosa de su historia: el histórico título del Torneo Apertura 2017 y la primera estrella absoluta en la Primera División de Venezuela, abriendo además las puertas a la primera participación del club en la Copa Libertadores. En la capital monaguense, “El General” no solo es recordado por su contundencia en el juego aéreo y sus goles decisivos, sino querido entrañablemente por su calidez humana y entrega incondicional, manteniéndose como un ídolo eterno para los Guerreros Chaima de Maturín.

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