Un total de 177 familias damnificadas por el sismo del 24 de junio fueron trasladadas del refugio César Nieves, en Catia La Mar, al urbanismo Ciudad Caribia, donde contarán con espacios equipados para su alojamiento temporal, mientras esperan acceder a una vivienda definitiva.
La movilización forma parte del proceso de reubicación de las 334 familias que permanecían en el campamento desde el movimiento telúrico. El resto será trasladado progresivamente durante esta semana.
Los afectados, procedentes de los sectores César Nieves y La Páez, en Catia La Mar, así como del urbanismo Hugo Chávez, en Urimare, dejan atrás las condiciones de exposición al sol, la lluvia y el polvo que enfrentaban durante su permanencia en el refugio, para iniciar una nueva etapa en espacios que cuentan con servicios y equipamiento básico.
Joice Urbaneja, de 47 años, se mudó con su madre y sus tres hijos. Para esta familia, que vivía en una casa prestada, la reubicación representa la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida y acercarse a la meta de tener una vivienda propia.
«Yo creo que esta es la oportunidad de conseguir mi vivienda digna para mis hijos y mi mamá», expresó Urbaneja, quien trabaja en una escuela de La Guaira y anteriormente se desempeñó como policía y trabajadora aeroportuaria.

Aunque valoró positivamente la atención recibida y las condiciones del alojamiento, manifestó su preocupación por el transporte entre Ciudad Caribia y el litoral, debido a que necesita continuar con sus actividades laborales.
También reconoció que alejarse de La Guaira supondría un cambio importante para su familia, arraigada en la entidad desde hace décadas.
Testimonios y expectativas
La expectativa de contar con un hogar propio también acompaña a Carmen Jaimes, de 73 años. La mujer recibió con esperanza la posibilidad de mejorar sus condiciones de alojamiento y confía en que el proceso le permita acceder a una casa.
Aunque está dispuesta a considerar alternativas fuera del estado, preferiría permanecer cerca de La Guaira para conservar el contacto con sus familiares y amistades: «En La Guaira está mi vida entera, todas mis memorias están acá».

Por su parte, Hernán Colmenares, mecánico y albañil, considera importante que la reubicación esté acompañada de un seguimiento continuo a las necesidades de los damnificados y a la búsqueda de soluciones habitacionales permanentes.
Colmenares vivía en Mare con su esposa y sus dos hijos pequeños. Si bien reconoce el cambio en las condiciones de alojamiento, espera que el traslado a Ciudad Caribia sea transitorio y que las familias reciban acompañamiento durante el proceso.
«Esperamos que sea algo momentáneo. Queremos que estén pendientes de las viviendas de todos», señaló.
Para quienes comienzan esta nueva etapa, el traslado significa una mejora en las condiciones inmediatas de alojamiento y una oportunidad para reorganizar su vida familiar tras la emergencia. Al mismo tiempo, el acceso a una vivienda definitiva, la continuidad laboral y las opciones de transporte serán fundamentales para facilitar su adaptación, sin romper los vínculos que mantienen con sus comunidades de origen.
Vía Últimas Noticias