
Con el objetivo de consolidar una agricultura más eficiente, precisa y sostenible, científicos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) impulsan un proyecto enfocado en la caracterización rigurosa de suelos, fertilizantes y enmiendas orgánicas.
La iniciativa es desarrollada por el Laboratorio de Bioinsumos y Biocontroladores del Centro de Biotecnología Agrícola, en cooperación con el Laboratorio de Ecología de Suelos, Ambiente y Agricultura, y el Centro Tecnológico del IVIC. El proyecto está liderado por el biólogo e investigador Sebastián Cestari, en colaboración con el equipo del doctor Saúl Flores, jefe del Laboratorio de Ecología de Suelos.
El propósito central de este esfuerzo científico es transferir información técnica accesible a los agroproductores locales. A través de este asesoramiento, los campesinos pueden seleccionar mejores insumos, ajustar las dosis de nutrientes a sus siembras, optimizar los recursos disponibles y contribuir directamente a la soberanía alimentaria del país.
Análisis nutricional y fracción biodisponible
El servicio de caracterización desarrollado por el IVIC evalúa propiedades físicas y químicas clave para la productividad del campo, tales como la textura, la porosidad total y la porosidad asociada al aire. Asimismo, permite determinar la presencia de fósforo, nitrógeno y otros nutrientes esenciales.
Uno de los principales aportes del estudio es la medición precisa del contenido total de nutrientes y de sus fracciones biodisponibles —el porcentaje real de nutrientes que las plantas logran absorber—. Conocer este indicador resulta determinante para planificar los esquemas de fertilización, evitando aplicaciones innecesarias o ineficientes que incrementen los costos de producción o dañen el ecosistema.
Innovación en la medición de nitrógeno: Método Olsen 1929 y Kjeldahl
El nitrógeno es un elemento crítico para el desarrollo vegetal que se presenta en el suelo en formas orgánicas y minerales (principalmente nitratos y amonio).
Tradicionalmente, la concentración de este elemento se mide mediante el método de destilación Kjeldahl, el cual transforma el nitrógeno orgánico en amonio, pero no cuantifica los nitratos. Para superar esta limitación técnica, el equipo del IVIC acopló el método Olsen (1929) —un procedimiento económico y accesible para determinar nitratos— al método Kjeldahl.
“Esto nos permite ser más exactos y precisos a la hora de dar orientaciones sobre la gestión de nitrógeno en los suelos agrícolas”, explicó Cestari, destacando que la insistencia en medir los nitratos responde a la necesidad de ofrecer un diagnóstico integral en todas las muestras evaluadas. Los resultados obtenidos respaldan la efectividad de esta metodología combinada para el sector agrícola venezolano.
Con información de VTV