Vecinos de la urbanización Laguna Azul, en la Zona Industrial de Maturín, denunciaron que el hurto del cableado eléctrico de la bomba del pozo subterráneo los dejó sin servicio de agua. Además, los delincuentes causaron graves daños a la infraestructura del sistema hídrico, afectando a toda la comunidad.
Según el relato de los afectados, los delincuentes rompieron las tuberías que protegían el sistema eléctrico para extraer el cobre de los cables y sustrajeron componentes críticos del tablero de control. Esta situación mantuvo a la comunidad sin el servicio básico durante aproximadamente cuatro días, obligando a las familias a buscar alternativas externas para abastecerse.



«Robaron todos los cables de la bomba y rompieron el tubo donde están los cables metidos. Todo eso se lo llevaron», explicó una de las residentes afectadas.
Alrededor de 200 casas afectadas
Ante la falta de respuesta inmediata por parte de los organismos oficiales o la empresa hidrológica regional, la comunidad organizada decidió tomar cartas en el asunto. A través de la autogestión y la recolección de fondos entre los propietarios de las viviendas habitadas, los vecinos adquirieron los materiales necesarios para iniciar las reparaciones por cuenta propia.
«Los mismos vecinos sacaron un presupuesto de los afectados y hemos colaborado para solventar la situación. Ahorita están trabajando en eso. El problema afecta a un sector donde residen cerca de 200 familias», señaló la entrevistada, quien prefirió no identificarse.



Asimismo, durante el tiempo que el pozo estuvo fuera de servicio, los habitantes tuvieron que recurrir al apoyo de sectores vecinos como Las Cayenas para cargar agua manualmente o contratar servicios de camiones cisterna privados. Esta contingencia ha generado una profunda preocupación por la seguridad en el sector, ya que aseguran que no cuentan con vigilancia permanente.
«Aquí no hay vigilancia de nada, nosotros mismos nos vigilamos. Solicitamos que las autoridades se aboquen a realizar patrullajes preventivos más efectivos», dijeron.
Los vecinos piden vigilancia policial en la zona, argumentando que la presencia esporádica de los cuerpos de seguridad no es suficiente para disuadir a los delincuentes, quienes suelen alejarse ante el sonido de las sirenas para regresar una vez que las patrullas abandonan el lugar.
Fotos/Juan Goitía