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Cortar las puntas no acelera el crecimiento: 10 mitos y realidades del cabello

Lo que puede cambiar es su condición. Una decoloración, una nueva rutina de peinado o la acumulación de productos pueden requerir otro cuidado

A lo largo de mis años como estilista, trabajando con celebridades y acompañando a quienes buscan renovar su imagen, escuché muchísimas creencias sobre el cabello. Algunas pasan de generación en generación; otras se vuelven populares en las redes sociales y terminan instalándose como verdades.

El problema aparece cuando esas ideas nos llevan a abandonar un cuidado necesario, utilizar productos que no corresponden o esperar resultados imposibles.

Siempre insisto en algo: para tener un cabello hermoso, primero tenemos que entenderlo. Conocer nuestra textura, el estado de la fibra y las necesidades del cuero cabelludo nos permite elegir mejor.

Estas son treinta creencias y realidades que conviene tener presentes para construir una rutina efectiva.

  1. “Cortar las puntas hace que el cabello crezca más rápido”
    Mito. El crecimiento ocurre en el folículo, debajo de la piel. Cortar las puntas no acelera ese proceso.

Lo que sí conseguimos es retirar sectores deteriorados y conservar mejor la forma del corte. Cuando las puntas se quiebran, podemos sentir que el pelo nunca se alarga, aunque siga creciendo desde la raíz.

Por eso, adapto la frecuencia del corte al estado de cada melena. Dejarlo crecer también implica cuidar sus extremos.

  1. “Raparse hace que el cabello vuelva a salir más grueso”
    Mito. El afeitado no aumenta el grosor, la cantidad ni la velocidad de crecimiento. Al cortarlo, queda un extremo recto que puede sentirse más áspero y generar una impresión de mayor espesor.

Un corte corto puede aportar una imagen de mayor densidad, pero ese efecto visual no significa que hayan aparecido nuevos folículos.

  1. “Lavarse el cabello todos los días provoca caída”
    Mito. Un lavado adecuado no causa por sí mismo alopecia. La frecuencia depende de la grasitud, la actividad física, la textura y las necesidades del cuero cabelludo.

Algunas personas necesitan lavarlo diariamente; otras pueden espaciar los lavados. Recomiendo elegir el champú según esa necesidad y ajustar el cuidado de los largos por separado, especialmente si están teñidos o decolorados.

  1. “Si veo pelo en la ducha, significa que me estoy quedando sin cabello”
    Mito. La renovación capilar incluye una caída diaria. Como referencia general, perder entre 50 y 100 cabellos al día puede ser normal, aunque contarlos no alcanza para establecer un diagnóstico.

Si espaciamos los lavados, podemos encontrar más cabellos juntos. Conviene consultar cuando hay un aumento persistente, zonas despobladas o una pérdida visible de densidad.

  1. “El cabello se acostumbra al champú y deja de funcionar”
    Mito. No desarrolla resistencia al champú por utilizarlo durante mucho tiempo.

Lo que puede cambiar es su condición. Una decoloración, una nueva rutina de peinado o la acumulación de productos pueden requerir otro cuidado.

Por ejemplo, si el cabello se sensibilizó después de procesos químicos, puedo recomendar el champú reparador Fiberbond de Rocco Donna Professional, dentro de una rutina orientada al cabello dañado. El cambio responde a una necesidad concreta.

  1. “El estrés puede provocar caída”
    Realidad, con matices. Un episodio de estrés importante puede desencadenar una caída aumentada que suele hacerse visible meses después.

Sin embargo, no debemos atribuirle cualquier pérdida de cabello. También existen causas hereditarias, hormonales, médicas y nutricionales. Como estilista, puedo advertir cambios y acompañar el cuidado; determinar la causa corresponde al dermatólogo.

  1. “El sol puede deteriorar el cabello y modificar su color”
    Realidad. La exposición solar prolongada puede favorecer la pérdida de brillo, la fragilidad y las alteraciones del color, tanto natural como cosmético.

Recomiendo sombreros de trama cerrada y reducir la exposición intensa. Un protector térmico para herramientas no debe asumirse como protector solar: son funciones diferentes y deben estar indicadas en el producto.

  1. “El agua de piscina y el mar requieren cuidados posteriores”
    Realidad. El agua clorada y la exposición repetida al agua salada pueden dejar la fibra más áspera y difícil de manejar.

Aconsejo enjuagar después de nadar y realizar una limpieza adecuada cuando corresponda. Para largos resecos, puedo sumar la Mascarilla Ultra Hidratante de Chocolate de Rocco Donna Professional, respetando sus instrucciones. Su uso acompaña el acondicionamiento; no reemplaza la eliminación de residuos.

  1. “El cabello mojado necesita una manipulación especialmente cuidadosa”
    Realidad. Cuando está mojado es más vulnerable al daño por tirones y fricción.

Recomiendo desenredar con suavidad, por secciones y con una herramienta adecuada. En rizos, suele funcionar hacerlo con acondicionador, antes del enjuague. En cabellos lacios, puede convenir retirar primero parte de la humedad. La técnica debe adaptarse a la textura.

  1. “El cuero cabelludo y los largos pueden necesitar cuidados diferentes”
    Realidad. Una raíz grasa no impide que las puntas estén secas, y un cuero cabelludo sensible puede coexistir con una melena decolorada.

Por eso, selecciono la limpieza para la piel y el tratamiento para la fibra. En largos químicamente tratados puedo recomendar la Mascarilla Ultra Nutritiva Roccoil de Rocco Donna Professional, sin aplicarla automáticamente sobre el cuero cabelludo.

Vía El Aragüeño

Noelis Idrogo

Periodista en La Prensa de Monagas
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