Tras las fuertes lluvias registradas el pasado lunes 1 de junio, generó el levantamiento de techos de al menos dos viviendas en la comunidad Santa Inés II. Una de ellas pertenece a la Iglesia Piedra Viva, un espacio comunitario afectado por las embestidas climáticas. Ante esta situación, la pastora Rosa García solicita ayuda gubernamental para la reconstrucción del templo.
El fenómeno meteorológico provocó daños de consideración en la estructura del centro religioso, el cual había sido techado recientemente gracias al esfuerzo de sus propios miembros. Las ráfagas de viento y las precipitaciones terminaron por deteriorar el material recién instalado, dejando el espacio a la intemperie.




Asimismo, la líder espiritual de la congregación detalló la magnitud de las afectaciones materiales que sufrió la infraestructura del templo.
«Con las fuertes lluvias, se levantaron como 20 láminas que son nuevas y que con sacrificio hemos comprado. Necesitamos una ayuda. Eso es lo que le puedo pedir al gobierno regional».
La Iglesia Piedra Viva, ubicada exactamente en la calle ancha del sector Santa Inés II, congrega actualmente a unas 20 personas de la zona. La comunidad había sumado voluntades para levantar el espacio, por lo que lamentan que las condiciones climáticas hayan afectado lo que tanto esfuerzo les costó edificar.
Fotos | Juan Goitía