La tensión entre Teherán y Washington ha escalado a niveles críticos este jueves tras las declaraciones de Majid Mousavi, comandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). El alto mando iraní advirtió que cualquier acción militar estadounidense, por mínima que sea, recibirá una respuesta devastadora.
«Con ataques dolorosos, prolongados y de gran alcance, responderemos a las operaciones del enemigo, incluso si estas son rápidas y breves», afirmó Mousavi, según reportes de medios locales. El general hizo alusión a incidentes previos al declarar: «Ya vimos el destino de sus bases en la región. También veremos el de sus buques».
La reacción de Irán surge tras un informe publicado por Axios, que revela que el presidente de EE. UU., Donald Trump, recibirá hoy una sesión informativa del jefe del Comando Central (Centcom), el almirante Brad Cooper.
Según fuentes de inteligencia, los planes que el Centcom pondrá sobre la mesa incluyen:
- Oleadas de ataques quirúrgicos: Una campaña «corta pero potente» dirigida a infraestructuras clave para forzar a Irán a retomar las negociaciones.
- Control del estrecho de Ormuz: El Centcom sopesa tomar el control de puntos estratégicos en esta vía marítima vital para el comercio petrolero mundial.
- Operaciones especiales: El despliegue de fuerzas de élite para incautar las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán.
Presión diplomática a través de la fuerza
Analistas internacionales sugieren que la estrategia de la administración Trump busca utilizar la superioridad militar como una herramienta de presión directa. El objetivo sería desarticular la capacidad nuclear de la República Islámica y desestabilizar su control sobre las rutas comerciales del Golfo Pérsico.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido comentarios oficiales sobre la reunión informativa, pero el despliegue dialéctico de la Guardia Revolucionaria sugiere que Teherán se prepara para un escenario de conflicto abierto.
Con información de Notitarde