La Constituyente II es otro de los sectores de Maturín afectado por los frecuentes apagones, debido a que desde hace unas semanas se quemó la bomba del pozo subterráneo, dejando a casi 400 familias sin el servicio. La situación la describen como crítica ya que señalan que la avería es consecuencia directa de las fluctuaciones de voltaje que persisten en el estado Monagas.
Ante la falta de suministro por tubería, los habitantes se ven obligados a cargar envases desde una toma improvisada ubicada en el lindero entre La Constituyente y Sabana Grande. Esta labor recae en gran medida sobre mujeres y personas en condiciones vulnerables, quienes deben realizar largos trayectos para abastecer sus hogares de agua destinada al consumo, la cocina y la higiene personal.



«Tenemos ya más de una semana sin agua y de verdad la situación es crítica. Hay muchos niños acá y la gente tiene que cargar el agua en tobito; es demasiado incómodo. Estamos a la espera de la bomba porque se quemó completamente por los apagones constantes», expresó Yulitza Rondón, líder de calle del sector 2.

La problemática se agrava para ciudadanas como Anarelis Gutiérrez, habitante de la zona con cinco meses de embarazo, quien debe cargar pesados envases junto a sus dos hijos pequeños para poder subsistir. Según los testimonios, aunque se han realizado las gestiones pertinentes ante las autoridades competentes y el consejo comunal, la única respuesta obtenida hasta el momento es que deben seguir esperando.
«Tengo que cargar y estoy embarazada, tengo que luchar como pueda para agarrar agua. Tenemos varias semanas con esta grave situación. El consejo comunal solo nos dice que esperemos, que ya hicieron el llamado para que traigan una bomba, pero seguimos iguales», relató Gutiérrez.



Los vecinos hacen un llamado a las autoridades regionales y a la hidrológica para que se agilice la sustitución del equipo afectado. La falta de agua potable no solo dificulta las tareas domésticas, sino que representa un riesgo sanitario para las cientos de familias que residen en este popular sector de la capital monaguense.
Fotos | Juan Goitía