El panorama económico para los habitantes de Maturín se torna cada vez más crítico. El dólar oficial ya supera la barrera de los 700 bolívares, una vertiginosa escalada cambiaria que ha puesto en jaque a las familias a la hora de abastecerse con la canasta alimentaria básica. Maturineses reportan que la inflación se dispara a un ritmo diario, ensanchando la brecha con el poder adquisitivo de la población.
La realidad en los principales mercados y supermercados de la capital monaguense refleja la asfixia financiera de los ciudadanos, quienes ven cómo los precios de los productos de primera necesidad aumentan en cuestión de horas, mientras que el salario mínimo legal se mantiene congelado en apenas 130 bolívares.



Durante un recorrido por los sectores comerciales de la ciudad, los afectados expresaron su frustración ante la pérdida absoluta de la capacidad de compra.
»Compro carne pero no puedo comprar pollo, o compro pollo y no me alcanza para la carne y los huevos, es una decisión dura que vivimos las madres cuando vamos al mercado. Imagínate los abuelos que cobran la pensión. A ellos no les alcanza para nada. Estamos complicado con el terrible dólar que cada día devalúa al bolívar», manifestó Yaleida Márquez, residente del sector uno de El Nazareno.
Baja calidad de vida por el poco poder adquisitivo
A la par de la galopante inflación, los maturineses denuncian que la calidad de vida se ha degradado drásticamente debido a las constantes fallas en los servicios públicos, en especial, los prolongados cortes eléctricos que azotan a las distintas comunidades de la entidad de forma diaria. Esta situación no solo paraliza la actividad comercial, sino que genera pérdidas materiales directas en los hogares.
«Vamos al mercado y debemos estirar el dinero para comprar de todo un poquito; a veces no alcanza para carne o pollo, que son las proteínas más caras en todos lados», resalta Nellys Gil, habitante de la comunidad Brisas del Aeropuerto.


Ante este escenario de inestabilidad cambiaria, y bajos salarios la ciudadanía y los pequeños comerciantes de Maturín esperan que las autoridades tomen medidas económicas de fondo que frenen la devaluación de la moneda nacional.
Fotos/Juan Goitía