La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta una grave crisis sanitaria tras registrar 3.532 casos y 1.556 fallecidos por ébola en cinco provincias del país. El actual brote ya ha superado el número total de contagios contabilizados durante la histórica epidemia vivida en el territorio entre 2018 y 2020.
Declarado el pasado 15 de mayo, el foco epidémico se concentra principalmente en la provincia de Ituri, en el noreste del país y fronteriza con Sudán del Sur y Uganda. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta región acapara cerca del 90 % de los casos confirmados.
Propagación en zonas de conflicto y características de la cepa
El virus también ha alcanzado a otras cuatro provincias, entre las que destacan Kivu del Norte y Kivu del Sur, territorios gravemente afectados por el conflicto armado y donde el grupo rebelde M23 mantiene el control de diversas zonas, lo que dificulta la logística de respuesta sanitaria.
Esta emergencia constituye la decimoséptima epidemia de ébola declarada en la historia del país. En esta ocasión, el brote está asociado a la variante Bundibugyo, una cepa para la cual no existe actualmente ninguna vacuna ni tratamiento específico aprobado por las autoridades sanitarias globales.
El ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas y genera fiebre hemorrágica severa. En los últimos 50 años, la enfermedad ha causado más de 15.000 muertes en el continente africano.
Avances científicos y ensayos de vacunas experimentales
Frente a la rápida expansión de la variante Bundibugyo, la comunidad científica internacional ha acelerado la búsqueda de soluciones inmunológicas:
- Hilleman Laboratories (Singapur): Desarrolla un candidato a vacuna contra esta variante, calificado como «prometedor» por la OMS.
- Universidad de Oxford: Inició recientemente la fase de ensayos clínicos para una vacuna experimental, aplicando la semana pasada la primera dosis a un voluntario.
Alerta epidemiológica en los países vecinos
El riesgo de propagación transfronteriza se mantiene elevado en la región de África Central. Aunque Uganda declaró esta semana el fin de su propia epidemia, la OMS advirtió que la persistencia del brote en la RDC representa una amenaza latente de reintroducción del virus para todas las naciones limítrofes.
Con información de Versión Final