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“Se reseteó mi vida”: la historia de Alejandro Senges tras perderlo todo por el terremoto en La Guaira

El terremoto del pasado 24 de junio destruyó la casa familiar de Alejandro Javier Senges, la vivienda de su esposa Mayra Cristina y el negocio de comida rápida al que dedicaron dos décadas de trabajo

En cuestión de un minuto, el terremoto del pasado 24 de junio destruyó la casa familiar de Alejandro Javier Senges, la vivienda de su esposa Mayra Cristina y el negocio de comida rápida al que dedicaron dos décadas de trabajo en el Parador Turístico Playa Chévere.

Senges, de 42 años y licenciado en Educación por la Universidad Central de Venezuela, ya había sobrevivido al deslave de Vargas en 1999 cuando tenía 15 años. Esta vez, el fuerte sismo derrumbó su apartamento en Playa Grande y arrasó con sus dos locales comerciales y su empresa distribuidora de víveres. «Se reseteó mi vida», afirma al recordar cómo el movimiento telúrico destruyó el patrimonio que construyó para evitar depender de los sueldos docentes en el país.

Rescate entre los escombros y solidaridad comunitaria

El terremoto sorprendió a la pareja en el estacionamiento de su edificio a las seis de la tarde. Tras ponerse a salvo del colapso de la estructura, buscaron de inmediato a su hijo de 15 años y a la abuela paterna entre las ruinas del inmueble vecino, hallándolos con vida pocos minutos después tras momentos de angustia.

Esa misma noche, Senges caminó tres kilómetros hasta su restaurante destruido para rescatar agua, refrescos y alimentos almacenados. Durante los primeros tres días, la familia transformó los insumos de su comercio en comidas para abastecer a decenas de vecinos refugiados a la intemperie. La solidaridad vecinal y el gesto de una mujer que compartió sopa cocinada a leña marcaron la supervivencia del grupo en medio de la falta de agua, electricidad y gas.

Incomunicación y llegada de asistencia internacional

La escasez de maquinaria oficial obligó a los propios residentes a remover escombros manualmente para abrir paso a los vehículos y buscar sobrevivientes. Según relata Senges, la primera ayuda profesional llegó cuatro días después con el despliegue de 280 militares del Batallón de Atención a Emergencias (BAE) de México, a quienes se sumaron posteriormente equipos de España, China e Irán, además de la asistencia médica de la Cruz Roja, Unicef y la Unión Europea.

A pesar de perder sus bienes materiales y observar la destrucción generalizada de escuelas, hospitales y comercios en La Guaira, Senges logró trasladar a su familia a un refugio temporal. Hoy reflexiona con optimismo sobre el futuro junto a su esposa e hijo: «La diferencia entre quedarse sin nada pero con la familia cambia la manera de ver la vida. Al final, siento que he ganado».

Vía El Nacional

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