En una operación conjunta liderada por las autoridades federales en San Diego, California, 28 tripulantes de cinco cruceros diferentes —incluida la línea Disney Cruise Line— fueron arrestados bajo cargos de recepción, posesión y distribución de material de abuso sexual infantil.
El operativo, que incluyó la inspección detallada de embarcaciones como el Disney Magic, ha generado una ola de indignación en la industria turística y ha puesto bajo la lupa los protocolos de seguridad de las compañías navieras.
Disney confirma despidos y cooperación plena
Ante la gravedad del escándalo, un portavoz de la compañía se pronunció para el periódico The Post, asegurando que mantienen una política de tolerancia cero frente a este tipo de conductas delictivas.
«Si bien la mayoría de estas personas no pertenecían a nuestra línea de cruceros, quienes sí lo hacían ya no trabajan para la compañía. Hemos cooperado plenamente con las autoridades», declaró el vocero oficial.
Aunque los datos iniciales fueron cautelosos, informes extraoficiales señalan que 10 de los 28 detenidos formaban parte del personal de la compañía del ratón.
Detalles del operativo
Las detenciones se llevaron a cabo de manera sorpresiva y a la vista de los turistas. Testigos relataron escenas inquietantes donde trabajadores fueron esposados mientras portaban sus uniformes de gala o de cocina.
- Identificación de los sospechosos: De los implicados, 26 son ciudadanos de Filipinas, uno de Portugal y uno de Indonesia.
- Alcance de los delitos: Según las autoridades de inmigración, los sospechosos estarían involucrados en la posesión, transporte y visualización de pornografía infantil a través de redes digitales.
- Sanciones inmediatas: Tras los arrestos, el gobierno de los Estados Unidos procedió con la cancelación inmediata de sus visados. Actualmente, se encuentran bajo custodia federal a la espera de su deportación masiva.
Testimonios de pasajeros
La consternación entre los viajeros fue evidente. Una pasajera logró documentar en video la captura de un camarero que la atendió durante su travesía de cinco días.
«Él iba completamente uniformado, con chaqueta y corbata. Otros empleados llevaban sus uniformes de chef con sus placas de identificación visibles», comentó la testigo, calificando la situación como «realmente perturbadora».
Con información de Caraota Digital