El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró públicamente que el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, presentará su dimisión al cargo en las próximas horas. Pese a desearle «buena suerte» en el ámbito personal, el jefe de Estado norteamericano sentenció que la gestión del mandatario laborista fracasó en la resolución de desafíos estratégicos clave para la nación británica.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, Trump dio por sentada la salida del poder del jefe del Gobierno británico. «Dimitirá como primer ministro del Reino Unido. Fracasó estrepitosamente en dos temas cruciales: inmigración y energía», aseveró el presidente estadounidense, vinculando las deficiencias energéticas a las fricciones bilaterales derivadas de la explotación petrolera en el Mar del Norte bajo el actual contexto de la guerra de Irán. «Le deseo lo mejor», concluyó de manera escueta.
Horas decisivas en Chequers
Las declaraciones de la Casa Blanca coinciden con un momento de máxima vulnerabilidad para Downing Street. Actualmente, Starmer se encuentra junto a su familia en la residencia campestre oficial de Chequers, donde mantiene un hermético periodo de reflexión en medio de crecientes versiones que apuntan a que este lunes formalizará su capitulación tras semanas de severas presiones internas, que incluyen tensiones con miembros de su propio gabinete de ministros.
El desgaste de la figura del primer ministro se aceleró significativamente tras el revés electoral sufrido por el Partido Laborista en los recientes comicios municipales. La debacle electoral en los gobiernos locales, sumada al fuerte posicionamiento político de su principal rival interno —el alcalde de Gran Mánchester, Andy Burnham, quien se perfila como su potencial sucesor en caso de una transición de liderazgo—, ha dejado la autoridad de Starmer prácticamente fracturada ante la opinión pública y las bases de su organización.
Vía Globovisión