Estresados, alterados y frustrados: así viven los monaguenses debido a los constantes cortes eléctricos que superan las seis horas diarias en diversas comunidades. En Maturín, los ciudadanos manifiestan su agotamiento ante los continuos apagones. Explican que si el servicio se interrumpe a las 10:00 de la mañana, se restablece a las 7:00 de la noche; mientras que si falla durante la noche, regresa en la madrugada, lo que les impide conciliar el sueño y descansar.
La falta de un cronograma oficial empeora la situación, dejando a las familias en total incertidumbre y sin la posibilidad de tomar previsiones mínimas para sus hogares.





Los afectados denuncian que las fluctuaciones y los prolongados apagones diarios no solo alteran su calidad de vida, sino que también ponen en riesgo sus electrodomésticos y los pocos alimentos que logran conservar en sus neveras.
»Se va la luz siempre, casi todos los días por cuatro o cinco horas. Uno está haciendo sus quehaceres y de repente se va, no avisan. Siento mucho estrés; sufro de menopausia y el calor me agobia, es sofocante. Las autoridades tienen que tomar cartas en el asunto. ¿Por qué se tiene que ir todos los días sin aviso? Por lo menos para uno tomar previsiones con la comida de la nevera para que no se dañe», afirmó Yaleida Márquez.
Para otros sectores de la capital monaguense, la realidad es idéntica. Los vecinos aseguran que la frecuencia de los cortes ha convertido los días de la semana en una constante carrera contra el reloj para poder cocinar o realizar las tareas del hogar.
»Todos los días se va la luz, cada 5 o 6 horas, tanto en el día como en la noche. El día a día es un estrés demasiado grande y los artefactos se dañan con esos apagones. Esperemos que solucionen esto, porque los afectados somos todos nosotros», agregó Nellys Gil.


La situación se torna aún más crítica para las familias que cuentan con miembros en condiciones de salud vulnerables. La falta de energía eléctrica interrumpe rutinas médicas y de cuidados diarios, agudizando la desesperación en los hogares de la región.
»Se va la luz todos los días por 5 horas. Me siento mal porque tengo una bebé con condición de autismo y tengo que estar lista preparándome con todo, desde el tetero hasta lidiar con el calor; ella se desespera y me desespero yo. Ya es una rutina tener que preparar todo antes de que la quiten. Le pido al gobierno, por favor, que arregle este problema rápido», señaló Emilia Marcano.
Ante este panorama, la colectividad del estado Monagas exige a las autoridades gubernamentales y a la corporación eléctrica una respuesta clara, soluciones definitivas y, como mínimo, una comunicación oportuna que les permita planificar sus jornadas en medio de la crisis energética.
Fotos/Juan Goitía