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Chernóbil: 40 años entre el legado del desastre y la amenaza de la guerra

Según expertos, la radiación en la zona ha disminuido un 95%, desapareciendo casi por completo elementos de alta peligrosidad como el yodo radiactivo

Este 26 de abril se cumplen cuatro décadas de la catástrofe en la central nuclear de Chernóbil, el mayor desastre atómico de la historia. Aunque la planta cesó su producción eléctrica hace años, la efeméride se ve empañada por la vulnerabilidad de la instalación, convertida hoy en un punto crítico dentro del conflicto entre Rusia y Ucrania.

La seguridad del enclave volvió a alarmar a la comunidad internacional el pasado 14 de febrero de 2025, tras el impacto de un dron ruso contra el Nuevo Sarcófago Seguro (El Arca). Aunque el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) descartó fugas radiactivas, el incidente reavivó el debate sobre los riesgos de mantener infraestructuras nucleares en zonas de combate.

Actualmente, la mayor preocupación de los expertos se desplaza hacia la central de Zaporiyia, la más grande de Europa, que permanece bajo control ruso y en riesgo constante de cortes de suministro eléctrico vitales para el enfriamiento del combustible.

El sacrificio de los «liquidadores»

La contención del desastre en 1986 fue posible gracias a unos 600.000 «liquidadores», quienes enfrentaron la radiación sin información clara sobre los riesgos. Entre ellos figura Oleksandr Zagorodny, quien hoy reside en Buenos Aires.

«De los 30 compañeros que partieron conmigo, solo tres permanecen con vida», relata Zagorodny, denunciando la falta de transparencia de la era soviética.

Mientras la cifra oficial de la URSS reconoce solo 31 muertes inmediatas, la OMS estima que cientos de miles de personas han fallecido en toda Europa debido a la exposición a largo plazo.

Naturaleza en la zona de exclusión

Pese a la tragedia, la zona de exclusión de 30 kilómetros se ha convertido en un refugio de biodiversidad. Germán Orizaola, investigador de la Universidad de Oviedo, destaca que el área alberga hoy la mayor población de lobos de Europa. Aunque el 95% de la radiación inicial se ha disipado, la persistencia de elementos como el plutonio (con una vida media de 24.000 años) obliga a mantener el área como una reserva científica libre de asentamientos humanos masivos.

El futuro de la energía atómica

El aniversario coincide con un panorama energético dividido:

  • Ucrania: Mantiene una dependencia nuclear del 50% para su consumo interno.
  • España: Avanza en su plan de transición energética con el cierre programado de sus reactores entre 2028 y 2035.

A 40 años del estallido del reactor 4, Chernóbil sigue siendo una advertencia global sobre la fragilidad de la tecnología nuclear ante el error humano y la inestabilidad geopolítica.

Vía El Universal

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