Residentes y transeúntes de la intersección entre la calle Sucre y la calle Infante, de Maturín, denuncian que una de las principales alcantarillas de la zona se encuentra totalmente desprovista de su cubierta, lo que ha transformado este punto vial en una peligrosa trampa peatonal.
«Esta situación ya pasó de ser una simple molestia a convertirse en un peligro mortal para cualquiera que camine por aquí. Originalmente la estructura tenía su tapa correspondiente, pero los amigos de lo ajeno se la robaron hace ya cinco años y, desde ese momento, ninguna autoridad municipal se ha dignado a traer un repuesto ni a colocar una señal de alerta», aseveró Oscar Pinto.



La falta de respuesta gubernamental ya ha cobrado víctimas en el sector, incrementando la alarma entre quienes se ven obligados a transitar diariamente por este cruce. La nula visibilidad durante las noches y la acumulación de agua cuando llueve ocultan el enorme foso, provocando accidentes de gravedad que pudieron haberse evitado con una gestión pública oportuna.
«La semana pasada vivimos momentos de mucha angustia cuando un señor de la tercera edad que cruzaba la calle no vio el hueco, cayó de manera estrepitosa y se «reventó» una pierna. Tuvimos que auxiliarlo entre varios comercios cercanos porque la herida era profunda; es indignante que tengamos que esperar a que ocurra una desgracia mayor para que atiendan los reclamos».
La comunidad de la calle Sucre con Infante le hace un llamado a las autoridades competentes para que se apersonen en el lugar y exigen la instalación de una nueva tapa de seguridad que sea resistente a los hurtos.
Fotos | Juan Goitía