El compromiso de los rescatistas venezolanos se enfrenta a un enemigo tan peligroso como la propia emergencia: la presencia de “mirones” y la falta de apoyo operativo en el lugar de los hechos. Diversos grupos de socorro han alzado su voz para denunciar cómo la aglomeración de curiosos, y en ocasiones la actitud pasiva de algunos funcionarios, dificulta las maniobras críticas para salvar vidas.
Según los rescatistas, al llegar a una escena de accidente o desastre, el primer obstáculo no es el terreno o el daño estructural, sino una multitud que, lejos de colaborar, obstruye el acceso de las ambulancias y unidades de rescate. Lo más preocupante, señalan, es que esta conducta no se limita a los civiles.
“Es frustrante llegar a un sitio y ver que algunos funcionarios, en lugar de establecer un perímetro de seguridad o ayudar con la logística, se limitan a observar, tomar fotografías con sus teléfonos y retirarse sin aportar nada operativo”, denunció un rescatista con años de experiencia en la zona.
Esta práctica, además de vulnerar la privacidad de las víctimas, retrasa los tiempos de respuesta, que en situaciones de trauma son determinantes para el pronóstico de los afectados. Los rescatistas hacen un llamado urgente a la conciencia ciudadana y a la profesionalización en el sitio del suceso, recordando que cada segundo perdido en medio del caos puede costar una vida.
Vía Noticia al Día