En medio de las ruinas y la incertidumbre, cientos de damnificados se congregaron este domingo 19 de julio en Catia La Mar, estado La Guaira, para presenciar la final del Mundial de Fútbol 2026 entre España y Argentina. Para una población que aún asimila el doble terremoto del pasado 24 de junio, el encuentro deportivo se convirtió en el mejor antídoto contra la angustia.
Rodeados de edificios colapsados y estructuras con graves daños, hombres, mujeres y niños se reunieron frente a una pantalla gigante. La histórica final coincidió además con la celebración del Día del Niño, lo que reunió a decenas de pequeños fanáticos que, a pesar de su admiración por Lionel Messi, presenciaron la victoria de España gracias a un gol de Ferran Torres en el minuto 106.
Un respiro musical y deportivo en la costa
El evento no solo ofreció fútbol. Durante el emblemático descanso del partido, los asistentes disfrutaron de la transmisión del espectáculo musical que contó con estrellas globales como Shakira, Madonna, Justin Bieber y la participación del director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel. En ese intervalo, los jóvenes locales aprovecharon el calor de la costa para jugar al fútbol en plena calle, despejando la mente de la tragedia.
Yeicor Almeida, uno de los asistentes que acudió junto a su hijo, expresó su sentir a la agencia EFE:
«Agradecido con toda esa gente que ha venido a ayudar. Gracias a Dios nos sentimos un poquito contentos porque se ha sentido la ayuda, la humanidad».
La incertidumbre de acampar en las calles
A pesar del breve momento de distracción, la realidad postergada sigue siendo crítica. Almeida confesó que, debido a los sismos, no pudo seguir de cerca la Copa del Mundo y que actualmente duerme a las afueras de su edificio a la espera de un diagnóstico técnico que determine si su vivienda es segura para su familia.
Esta realidad la comparten la mayoría de los presentes. Aunque el Gobierno venezolano ha habilitado 107 campamentos transitorios, muchas familias han preferido instalar tiendas de campaña en las aceras frente a sus antiguos hogares. «Hasta los momentos no sabemos qué van a hacer con nosotros», concluyó Almeida.
Con información de Primicia