Diversas instituciones de la administración pública en Venezuela comenzaron a reducir, desde el pasado lunes 10 de agosto, sus jornadas de trabajo y atención al público a cuatro horas y media diarias. Esta medida forma parte de un plan de ahorro energético aplicado por el Ejecutivo nacional para disminuir la demanda eléctrica y liberar capacidad en favor de los estados del interior, fuertemente afectados por los cortes programados.
En el estado Monagas, organismos como el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) y el Instituto de la Cultura (Icum) se sumaron a este plan de racionamiento, estableciendo un horario de 8:00 a. m. a 12:00 m. La decisión oficial responde a los pronósticos del fenómeno climático «Súper Niño», cuya sequía amenaza con reducir drásticamente los niveles de los embalses hidroeléctricos del país.
Ante esto, el personal del ICUM informó que debió reestructurar su planificación: los talleres vacacionales del periodo escolar, que antes se dictaban en horario corrido, ahora se impartirán únicamente por la mañana y en espacios al aire libre dentro de sus propias instalaciones para minimizar el consumo eléctrico.



Plan de contingencia
Junto a los recortes de consumo, el Ejecutivo nacional planteó acelerar la recuperación del parque termoeléctrico para aliviar la presión sobre la red nacional. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció un plan para incorporar 4.800 megavatios (MW) adicionales antes de fin de año, mediante alianzas estratégicas con la empresa rusa INSA y la estadounidense General Electric (GE).
Dentro de este proyecto prioritario destaca la central Termocarabobo, afectada por los sismos del pasado 24 de junio. Según las autoridades, la planta ya recuperó 300 de los 600 MW que generaba antes de sufrir daños estructurales.
Fotos: Juan Goitía