El incremento en la búsqueda de asistencia psicológica y psiquiátrica tras sucesos estresantes, como la pandemia y los recientes eventos telúricos, ha colapsado la afluencia de pacientes en el sistema público de salud del estado Monagas. Entre los principales detonantes de ansiedad, desesperación y ataques de pánico en la población destacan las fallas en los servicios básicos, especialmente los cortes eléctricos prolongados y el calor ambiental constante.
Al respecto, el psiquiatra Trino Gascón informó que al menos cinco de cada diez pacientes que asisten a su consulta padecen de ansiedad o pánico debido a los apagones.
El especialista señaló que la interrupción de la electricidad impacta directamente en la estabilidad psíquica y en las rutinas de relajación de los ciudadanos, afectando desde a adolescentes expuestos a largas jornadas frente a pantallas hasta a adultos mayores. Asimismo, advirtió que en los centros asistenciales las fallas de luz alteran a pacientes con patologías complejas, como esquizofrenia o trastorno bipolar, provocando graves episodios de descontrol conductual.

«En la actualidad, los adultos mayores presentan una fuerte dependencia del uso de pantallas. Este fenómeno se debe, en gran medida, a la soledad en la que viven muchos de ellos, ya sea porque sus hijos emigraron o porque se independizaron. Ante este aislamiento, recurren a la radio, la televisión y el teléfono celular como medios de distracción. Por lo tanto, pasar periodos prolongados sin servicio eléctrico puede desencadenar en ellos conductas de ansiedad similares a las de los adolescentes. Este problema también afecta a los adultos promedio, ya que la falta de un servicio indispensable altera la cotidianidad de todos y puede llegar a propiciar trastornos de salud mental», afirmó.
A pesar de las limitaciones de infraestructura y la alta demanda de consultas, las autoridades sanitarias locales mantienen el despliegue de atención en los 13 municipios del estado. A través de los Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y del personal capacitado como preventores en salud mental, se realiza la detección, abordaje y canalización de los casos hacia las especialidades correspondientes.
El especialista reitera el llamado a la ciudadanía a no abstenerse de acudir a los centros de salud públicos para solicitar orientación profesional ante cuadros de duelo, conflictos familiares o afecciones emocionales, haciendo énfasis en que la salud mental es una prioridad.
Fotos | Juan Carlos Goitía