Al menos 16 personas murieron y decenas resultaron heridas tras una nueva ola de bombardeos nocturnos perpetrada por las fuerzas rusas contra Kiev y sus zonas perimetrales. Ante el impacto del ataque, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, solicitó una «respuesta global» inmediata por parte de la comunidad internacional frente a la intensificación de las ofensivas lanzadas por Moscú.
Impacto en infraestructuras civiles y un hospital infantil
Durante la mañana del jueves, los equipos de emergencia y rescate trabajaban en la remoción de escombros en múltiples puntos afectados de la capital ucraniana. Entre las estructuras dañadas se encuentra un centro de salud pediátrico y diversos complejos residenciales de apartamentos.
El uso de misiles balísticos por parte de las fuerzas rusas representa una amenaza constante debido a su velocidad de desplazamiento, alcanzando los objetivos pocos minutos después de activadas las alarmas antiaéreas. Las fuerzas de defensa ucranianas han señalado la dificultad para interceptar estos proyectiles, cuya neutralización efectiva depende principalmente de los sistemas de defensa aérea Patriot, de fabricación estadounidense.
Escalada de ataques de largo alcance
Las incursiones de esta jornada forman parte de un incremento gradual en las operaciones bélicas de largo alcance por parte de ambos bandos en los últimos meses, dinámicas que han elevado el saldo de víctimas civiles en el marco de la guerra.
El Ministerio de Emergencias de Ucrania mantiene los operativos de búsqueda bajo los escombros, por lo que las autoridades no descartan que la cifra total de fallecidos se incremente en las próximas horas.
Con información de Primicia