Las emblemáticas cachaperas ubicadas en el sector Brisas del Aeropuerto, de Maturín, que durante años han sido un punto de referencia gastronómico en Maturín, enfrentan actualmente una realidad compleja marcada por una notable disminución en sus ventas en comparación con sus épocas de mayor auge.
Atrás quedaron los días en que el flujo de comensales obligaba a los conductores a hacer peripecias para estacionar. Alfredo Velásquez, comerciante de la zona que estableció su negocio en el año 2006, recuerda con nostalgia la alta demanda que caracterizaba al sector.
“Anteriormente, aquí no se podía parar ni un carro, no había dónde pararse. Hace años, cuando la situación era mejor, llegábamos a procesar hasta 2.000 mazorcas diarias y a vender decenas de pollos en una sola jornada».




La realidad actual
La realidad actual dista mucho de aquellas cifras. Los trabajadores del sector reportan que el volumen de actividad ha caído de forma drástica, llegando a procesar apenas unas 100 o 200 mazorcas en un día regular. Según explican los propios afectados, la situación económica y la pérdida del poder adquisitivo han transformado los hábitos de consumo de los ciudadanos, quienes ahora deben priorizar sus ingresos en otras necesidades básicas antes que en salidas gastronómicas.
A pesar que los comerciantes se han esforzado por mantener precios competitivos para que el producto siga siendo accesible al público ofreciendo la cachapa sola en 2 mil bolívares y con queso de mano en 4.500 bolívares, la afluencia masiva se ha reducido principalmente a los fines de semana. Durante los sábados y domingos, los negocios intentan diversificar su oferta sumando sopas, cochino y pollo para atraer a las familias.



Aún en medio de las dificultades y del evidente cambio en la dinámica comercial de Brisas del Aeropuerto, el espíritu de resiliencia se mantiene firme entre quienes dan vida a este corredor gastronómico.
“Yo no abandono mi Venezuela, yo me quedo aquí”, afirmó con convicción Velásquez, asegurando que como microempresario sigue apostando por el trabajo diario y resistiendo con la esperanza de que vengan tiempos mejores para el país.
Fotos | Juan Goitía