El 15 de julio comenzó la entrega del Ingreso Integral de los Trabajadores correspondiente al mes en curso. Esta asignación está dirigida exclusivamente a los empleados activos de la administración pública que reciben el cestaticket.
El beneficio, por un monto de Bs. 108.600, se deposita de manera directa y progresiva a través de la plataforma del Sistema Patria como soporte financiero para las familias del sector público.



Como ya es habitual con cada desembolso estatal, el dinamismo comercial se activa de inmediato: los supermercados y abastos registraron una alta afluencia de compradores, generando un repunte instantáneo en las ventas de casi todos los sectores comerciales que aprovechan este breve respiro de consumo masivo.
«Apenas cae el pago, los supermercados se llenan por completo y todas las tiendas alzan sus ventas, aunque sea por un instante, porque la gente sale corriendo a aprovechar el dinero antes de que se devalúe», comentó Carmen Ortiz, docente de educación básica en el centro de la ciudad.


Sin embargo, este estímulo comercial se enfrenta a una realidad persistente: la presión del mercado cambiario. El constante avance en el precio de la divisa extranjera sigue golpeando con fuerza el bolsillo de los venezolanos, limitando el impacto real del beneficio ante el incremento diario de los precios de la canasta alimentaria.
«Este ingreso nos ayuda a resolver las compras más urgentes de la despensa, pero la subida del dólar no da tregua y diluye muy rápido el esfuerzo que hacemos por estirar el presupuesto familiar», señaló el empleado administrativo estatal José Gregorio Silva.
Fotos/Juan Goitía