A propósito del Día de los Fieles Difuntos, decenas de ciudadanos acudieron este 2 de noviembre a los cementerios Viejo y Nuevo de Maturín para rendir homenaje a sus seres queridos. Durante la jornada, marcada por la fe y el recuerdo familiar, los visitantes reconocieron las mejoras en el mantenimiento, pero exigieron a las autoridades locales resolver graves problemas de seguridad y servicios básicos.
Los asistentes valoraron positivamente los recientes operativos de limpieza. José Marcano, quien asistió para honrar a sus padres, hermana y sobrino, expresó su satisfacción. «Hoy me quedé sorprendido porque está limpio; se nota el trabajo de la alcaldía. Vengo siempre en estas fechas a traerles flores e iluminar sus tumbas, una manera de mantener vivos en el corazón a quienes ya no están».
Sin embargo, el vandalismo y el deterioro de la infraestructura empañaron la conmemoración en el Cementerio Viejo. Juan Ochoa denunció el robo sistemático de piezas de bronce y la destrucción de panteones.
«Pedimos vigilancia diaria y no solo hoy. Venir solo es un riesgo por los atracos. A las tumbas de mis padres y seis hermanos les robaron todo el bronce; hoy vine a traerles flores y velas, y me encontré con este desastre», refutó.
Por su parte, Daisy Mejías coincidió en que el camposanto está libre de maleza, pero urgió la instalación de alumbrado público y suministro de agua.
«A partir de las 6:00 de la tarde esto queda a oscuras y debemos retirarnos. Además, tenemos que traer el agua desde nuestras casas. Es necesario resguardar estos espacios», puntualizó Mejías, quien recordó que el tributo a los difuntos debe ser un compromiso de todo el año.
A pesar de las deficiencias, la ciudadanía reafirmó la importancia de mantener viva esta tradición, insistiendo en que una presencia policial permanente y una iluminación adecuada son claves para garantizar visitas seguras.






Fotos | Juan Carlos Goitía