Como una «boca de lobo» describen los conductores las condiciones nocturnas de la avenida Alirio Ugarte Pelayo, específicamente en el tramo posterior al Palacio de Justicia de Maturín. La falta de alumbrado público en esta importante arteria vial mantiene en alerta a quienes transitan diariamente por la zona, transformando el retorno a sus hogares en un riesgo latente.
A la oscuridad se suma un peligroso bache ubicado en la isla central que ya ha provocado múltiples accidentes. Los usuarios denuncian que la nula visibilidad impide esquivar este hundimiento, lo que genera severos daños materiales a los vehículos y compromete directamente la integridad física de sus ocupantes.





«Si es un peligro, mi esposo ya ha caído ahí dos veces. Esta es una vía muy transitada y en las noches el peligro aumenta porque todo está muy oscuro. Necesitamos alumbrado público», agregó Mercedes Rodríguez, habitante del sector Tipuro.
A la problemática de la infraestructura se le suma la falta de prudencia de algunos choferes, lo que incrementa de manera notable la siniestralidad en este tramo específico que conecta con la zona norte de la ciudad.
«Hay muchas personas inconscientes que no saben manejar, ya que si van por el carril rápido no deben cruzar hacia el canal de servicio sin fijarse», señaló Omar Fernández, quien se desplazaba en motocicleta por la referida vía.



Fernández enfatizó que si bien la vía presenta serias deficiencias físicas, el comportamiento de los conductores agrava la situación. Explicó que es común ver cómo los vehículos bajan a alta velocidad y realizan maniobras intempestivas para cambiar de canal en el último segundo, una mala costumbre que, combinada con la oscuridad, resulta fatal.
Ante este panorama, los habitantes de Tipuro y los usuarios recurrentes de la avenida Alirio Ugarte Pelayo hacen un llamado a la Gobernación del estado Monagas y a las autoridades municipales para que restituyan el sistema de alumbrado eléctrico, antes de que ocurra una tragedia mayor.
Fotos/Juan Goitía