Ciencia

La ciencia aclara qué puede y qué no puede hacer la vitamina C contra el resfriado

En la misma línea, un metaanálisis de 2013 concluyó que la suplementación regular disminuye la gravedad de los síntomas entre un 8 % y un 14 % en niños y adultos

Durante décadas, la suplementación con vitamina C ha sido aclamada como beneficiosa para prevenir y tratar el resfriado común. Sin embargo, aunque este micronutriente es fundamental para fortalecer el sistema inmunológico, la ciencia ha demostrado que consumirlo con regularidad no tiene el efecto infalible que muchos creen.

La persistente creencia sobre estas propiedades curativas del ácido ascórbico se popularizó en la década de 1970 gracias al químico y dos veces Premio Nobel Linus Pauling. Basándose en un ensayo controlado con placebo realizado en niños de un campamento de esquí en los Alpes suizos, Pauling publicó un exitoso libro donde aseguraba que debían consumirse entre 1.000 y 2.000 miligramos diarios para gozar de buena salud, e incluso más para prevenir resfriados, recuerda un reciente artículo del medio The Conversation.

Su trabajo disparó las ventas de este nutriente hidrosoluble, creando una tendencia que pervive hasta hoy. No obstante, una revisión publicada en 2013 desmintió estos hallazgos al analizar datos de los años 70, revelando que en aquella época «sobreabundaban» los ensayos mal controlados y los enfoques errados sobre la biología del micronutriente. Por tanto, la evidencia para prevenir el resfriado resultó ser «relativamente débil», con una única excepción: demostró ser funcional para corredores de maratón, esquiadores, soldados en condiciones subárticas o personas con gastritis crónica.

Lo que revela la ciencia actual

La ciencia moderna confirma que la vitamina C no evita los contagios, pero sí ofrece un beneficio marginal si se consume de forma habitual. Un estudio publicado en 2023, que evaluó a 2.736 personas sanas que tomaban al menos 1.000 mg al día, reveló que estos experimentaron una reducción del 15 % en los síntomas graves del resfriado.

En la misma línea, un metaanálisis de 2013 concluyó que la suplementación regular disminuye la gravedad de los síntomas entre un 8 % y un 14 % en niños y adultos. Sin embargo, los expertos son categóricos: empezar a tomarla una vez que aparecen los síntomas no tiene ningún efecto beneficioso.

El riesgo de los excesos

Pauling también erró en las cantidades. Hoy en día, un artículo de 2025 de la Universidad de Harvard sitúa la ingesta ideal en 90 mg diarios para hombres y 75 mg para mujeres. Incluso, directrices en países como Australia aconsejan apenas 45 mg para adultos, cuota que se cubre con media naranja, un tercio de vaso de zumo o tres ramilletes de brócoli.

Para saber sobre cinco frutas eficaces para la salud intestinal, comparables a los suplementos de farmacia, lea este artículo

Consumir los 2.000 mg diarios que sugería Pauling es considerado hoy el límite máximo tolerable. Los expertos advierten que absorber cantidades excesivas no brinda mayor inmunidad y puede provocar síntomas comunes como diarrea, náuseas y cólicos estomacales. Además, en raras ocasiones, puede contribuir a la formación de cálculos renales o generar una peligrosa sobrecarga de hierro en personas con problemas de absorción.

Vía Actualidad RT

Noelis Idrogo

Periodista en La Prensa de Monagas

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