Padres y representantes de cinco instituciones educativas ubicadas en la parroquia Boquerón de Maturín, denuncian que estos planteles no están aptos para el regreso a clases debido a las presuntas intoxicaciones que ocurrieron desde el mes de junio.
Las comunidades afectadas corresponden a los liceos Simón Bolívar, Félix Armando Núñez Beauperthuy, Aquiles Nazoa, Salvador Allende y la Escuela Básica Luisa Teresa Sosa, ubicada en el sector Santa Elena de Las Piñas. Según los denunciantes, el problema se originó tras jornadas de fumigación en las que, presuntamente, se utilizó un químico de alta fijación.




Los manifestantes señalaron su preocupación ante las convocatorias para el reinicio del año escolar, argumentando que las instalaciones siguen representando un riesgo latente para la comunidad escolar. Explicaron que, a pesar de las labores de lavado y limpieza ejecutadas por los organismos de prevención y seguridad, los componentes químicos se mantienen activos y han generado nuevos episodios de malestar físico entre el personal docente y las personas que han acudido a los procesos de inscripción.
En representación de las familias del sector, Ligia Díaz exigió una intervención oportuna por parte del Ministerio del Poder Popular para la Educación y la Gobernación del estado Monagas para evaluar el impacto real en la infraestructura escolar.
«A principios de junio se hizo una fumigación en cuatro centros de la parroquia donde hubo muchos niños afectados y contaminados. Hasta hoy no hemos tenido respuestas del gobernador ni de las autoridades educativas. Están llamando nuevamente al inicio de clases cuando supuestamente ese químico es resistente al agua. ¿Cómo van a llamar al inicio de clases a estos niños que van a ser afectados? Pedimos al ministro Héctor Rodríguez que tome cartas en el asunto», manifestó Díaz.





Presuntas intoxicaciones recientes
Por su parte, Yolitza Figueroa, representante del Liceo Simón Bolívar, relató la afección de salud que sufrió recientemente tras ingresar a la institución a formalizar la inscripción de su representada por lo que solicita un atención urgente a este plantel.
«El día miércoles me acerqué a la institución para realizar la inscripción de mi niña. Desde que entré e hice uso de las instalaciones me sentí afectada con picor en el cuerpo, ardor en la cara, dificultad para respirar y malestar en la boca, por lo que tuve que ser atendida en el CDI. No me parece que los niños tengan que regresar a clases; no sabemos qué tipo de químico o veneno regaron. Solicitamos que el llamado a clases sea a distancia como se culminó el año escolar pasado», expresó Figueroa.
Asimismo, los voceros expresaron su inquietud por el personal docente y ambientalista, indicando que varios trabajadores han presentado cuadros respiratorios severos, reacciones alérgicas, náuseas y mareos. Señalaron que muchos educadores evitan hacer denuncias públicas por temor a posibles medidas disciplinarias o administrativas.
Ante esta situación, Rubén Díaz, representante de la Escuela Félix Armando Núñez Beauperthuy, ratificó la postura de los padres de no enviar a sus hijos a las aulas hasta que las autoridades sanitarias y ambientales certifiquen la seguridad de los planteles.
«Nos vamos a mantener en huelga indefinida y no vamos a mandar a nuestros niños a clases hasta que el Estado se pronuncie. Aquí tiene que venir una comisión de Infectología, Malariología y el Ministerio de Ecosocialismo a tomar cartas en el asunto. Esto lo hacemos por el bienestar de las maestras, los ambientalistas y nuestros niños. No podemos aceptar que quieran tapar el sol con un dedo ante una problemática que sigue palpable», enfatizó Díaz.
Los afectados reiteraron la necesidad de instaurar una mesa de trabajo conjunta que incluya especialistas en materia sanitaria para llevar a cabo una revisión exhaustiva de todos los espacios educativos involucrados y resaltaron que no enviarán a sus hijos a clases hasta obtener una respuesta satisfactoria por parte de las autoridades regionales y nacionales.
Fotos/Juan Goitía