La reactivación de las operaciones del oleoducto Druzhba este miércoles 22 de abril marca un punto de inflexión en la crisis energética y diplomática de la región. El gigante petrolero húngaro MOL confirmó que el bombeo se reanudará «en cuestión de horas», luego de que la infraestructura permaneciera inactiva desde enero tras un ataque ruso en el oeste de Ucrania.
Este avance técnico debería zanjar la prolongada disputa con Hungría y Eslovaquia, países que dependen del crudo ruso que transita por esta vía y que habían condicionado su apoyo a Kiev a la operatividad del canal.
Consecuencias políticas
La reparación de esta infraestructura estratégica tiene implicaciones financieras inmediatas. Se espera que los embajadores de la Unión Europea, reunidos hoy en Bruselas, den luz verde al préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, el cual se encontraba bloqueado por el gobierno de Viktor Orbán.
Orbán, quien enfrentó una reciente derrota en las legislativas del 12 de abril, utilizaba el cierre del oleoducto como argumento para frenar la asistencia económica. Por su parte, el jefe de la diplomacia ucraniana, Andrii Sibiga, fue enfático al declarar ante la prensa: «Hemos cumplido todos nuestros compromisos al reparar esta infraestructura».
Un respiro para la defensa y economía ucraniana
El desbloqueo de esta ayuda es vital para la supervivencia del Estado ucraniano. Los fondos están proyectados para cubrir dos frentes críticos:
- Defensa Militar: Financiamiento de operaciones frente a la invasión rusa.
- Sostenibilidad Estatal: Garantizar los gastos públicos esenciales durante el bienio 2026-2027.
Con la reanudación del suministro, Eslovaquia también retiraría su amenaza de bloquear el próximo paquete de sanciones contra Moscú, permitiendo una mayor cohesión dentro del bloque europeo en un momento decisivo del conflicto.
Con información de El Universal