Habitantes de los sectores Las Piedritas de Viboral y Viboral, en la parroquia Boquerón, denunciaron que se ven obligados a recurrir a métodos rudimentarios para abastecerse de agua, debido a una falla estructural que afecta a estas comunidades desde hace tres décadas.
Los afectados aseguran que, durante las madrugadas, hombres, mujeres e incluso niños deben recolectar el líquido desde huecos excavados en la tierra, donde emana un flujo mínimo de agua. Según los vecinos, a pesar de las promesas gubernamentales y los procesos de consulta popular, la infraestructura hídrica sigue siendo inoperante para miles de familias.





Jennifer Vargas, residente afectada de la zona, relató el sacrificio diario que implica obtener el recurso, «agarramos agua en esos huecos a las 2 o 3 de la mañana, o a medianoche; si no, no se consigue. Yo trabajo y, cuando llego por la noche, es que puedo bajar a esos pozos para abastecerme», señaló.
De acuerdo con el testimonio de los ciudadanos, el problema radica en el deterioro profundo y la falta de inversión en la red de tuberías. A pesar de que la comunidad participó en la reciente Consulta Popular para priorizar proyectos hídricos y la reparación de bombas, los resultados no se han traducido en mejoras tangibles.





«Aquí se hicieron las votaciones y ganó el proyecto del agua, pero no sabemos qué pasó porque no vimos mejoría de nada. El problema de la tubería persiste y a todos nos toca cargar agua: niños, jóvenes y adultos», lamentó otro de los residentes.
La falta de suministro regular afecta a una población estimada de 2,000 personas en el eje de Viboral. Quienes anteriormente contaban con pozos artesanales han visto cómo estas estructuras se han derrumbado con el tiempo, dejándolos en una situación de vulnerabilidad crítica.
Ante este escenario, la comunidad hace un llamado urgente a las autoridades competentes para que ejecuten las obras necesarias y garanticen el derecho humano al acceso de agua potable.
Fotos/Juan Goitía