El Ministerio de Salud Pública de Haití ha declarado un estado de alerta epidemiológica tras la detección de 90 casos de difteria en lo que va de año. La propagación de esta enfermedad infecciosa es consecuencia directa del colapso de los servicios públicos, el hacinamiento y la suspensión forzada de las campañas de inmunización en las zonas más críticas del país.
Causas de la propagación
La expansión de la bacteria ha encontrado un terreno fértil en sectores que carecen de condiciones mínimas de higiene. Expertos sanitarios señalan que la crisis actual está impulsada por dos factores determinantes:
- Colapso hospitalario: El cierre de centros asistenciales ha dejado a miles de ciudadanos sin acceso a tratamientos antibióticos básicos.
- Suspensión de vacunas: Las jornadas de vacunación han sido interrumpidas debido a la inestabilidad política y el control territorial ejercido por grupos armados.
Grupos de riesgo y «muertes silenciosas»
El brote afecta principalmente a niños y mujeres en zonas vulnerables. Los especialistas advierten que la desnutrición crónica y la falta de agua potable debilitan el sistema inmunológico de la población, lo que podría derivar en brotes adicionales de otras enfermedades infectocontagiosas.
Existe, además, una creciente preocupación por las denominadas «muertes silenciosas»: decesos ocurridos en comunidades aisladas donde no existe presencia estatal ni registros oficiales, lo que sugiere que la cifra real de afectados podría ser significativamente mayor a la reportada.
El desafío del control territorial
El Gobierno de Haití ha reconocido abiertamente su incapacidad para garantizar la inmunización en diversos departamentos. El control de las rutas y territorios por parte de bandas criminales impide que los suministros médicos y el personal de salud lleguen a las zonas más castigadas.
Acciones urgentes necesarias:
Para frenar la propagación de la difteria, las autoridades sanitarias y organismos internacionales urgen a:
- Establecer corredores humanitarios para el transporte de vacunas.
- Iniciar jornadas masivas de inmunización en los departamentos afectados.
- Garantizar el suministro de antitoxinas y antibióticos en los hospitales que aún permanecen operativos.
La crisis de la difteria es solo una faceta de la crisis multifacética que atraviesa la nación caribeña, donde la salud pública se ha convertido en una de las víctimas colaterales de la violencia y la inestabilidad institucional.
Con información de VTV