Pasajeros que se desplazan hacia la parroquia San Vicente de Maturín expusieron la crítica situación que enfrentan a diario para poder trasladarse, debido a una drástica reducción de unidades de transporte público activas, atribuida principalmente a las fallas en el suministro de gasoil.
Corina Ordaz, residente y usuaria afectada, explicó que los transportistas solo reciben combustible un día a la semana. Esta limitación obliga a los pasajeros a esperar en las paradas entre tres y cuatro horas para poder abordar un autobús.
«Las unidades trabajan un solo día porque les surten gasoil una sola vez. No es culpa de los choferes; si no les dan el combustible, cómo hacen. Teniendo dos o tres estaciones de servicio cerca en San Vicente, los mandan a surtir a otros lados», señaló Ordaz.
Vías intransitables
A la problemática del combustible se suma el acelerado deterioro de las vías de acceso. Según manifestaron los afectados, el tramo de Pueblo Libre y otros sectores aledaños se encuentran totalmente «intraficables» y carecen de asfaltado, lo que genera un constante daño mecánico en los vehículos.
«La vía necesita ser asfaltada para que los transportistas puedan trabajar tranquilamente. Sus unidades sufren graves daños producto de la cantidad de huecos que hay», enfatizó Ordaz.
Largas esperas y sobrecostos
Por su parte, usuarias como María Fuentes y Xiomaris Medrano coincidieron en que los tiempos de espera mínimos superan la media hora y frecuentemente se extienden por horas, lo que provoca aglomeraciones y largas filas en las paradas. La escasez de autobuses ha forzado a los ciudadanos a recurrir a opciones alternativas más costosas.
«La tarifa en los autobuses hacia la parroquia se ubica en 500 bolívares, mientras que el traslado en carros por puesto, los cuales operan principalmente hacia rutas perimetrales como El Furrial, alcanza hasta los 1.000 bolívares. No todos nos podemos dar el lujo de pagar tanto diariamente», afirmó Medrano.
Los afectados reiteran la urgencia de reordenar la asignación de combustible y ejecutar planes de bacheo en las arterias viales. Advierten que los principales perjudicados siguen siendo los trabajadores y estudiantes que dependen exclusivamente del servicio público para cumplir con sus jornadas diarias.





Fotos | Juan Carlos Goitía