En respuesta a una crítica semana marcada por atentados e inseguridad en la zona de frontera, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó este jueves la militarización de Cúcuta. La medida, declarada de carácter temporal, busca restablecer el orden público y neutralizar a las estructuras criminales que operan en el departamento de Norte de Santander.
El anuncio del Ejecutivo se produce tras una serie de hechos violentos que encendieron las alarmas en la región fronteriza. El pasado lunes, Miguel Castellanos, exsecretario de Gobierno de Cúcuta y precandidato a la Alcaldía, fue asesinado a tiros en el Anillo Vial de la ciudad mientras se desplazaba junto a su hijo y sin su esquema de protección.
Posteriormente, el martes, la detonación de un paquete bomba en la sede de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) —ubicada cerca de uno de los puentes internacionales que conectan a Colombia con Venezuela— dejó un saldo de siete personas heridas, entre ellas varios efectivos de la Policía Nacional.
Refuerzo militar y control territorial
Durante una conferencia de prensa, el mandatario colombiano enfatizó la necesidad de una intervención integral para contrarrestar la amenaza de los grupos armados ilegales.
“El Ejército Nacional reforzará su presencia en la ciudad, en coordinación con la Policía Nacional, para fortalecer el control territorial, proteger a los ciudadanos y enfrentar a las estructuras criminales y narcoterroristas que vienen atentando contra la seguridad”, manifestó De la Espriella. “Cúcuta no está sola”, ratificó.
Operaciones del Bloque de Seguridad Urbana
Junto con el envío de tropas, la Presidencia confirmó la puesta en marcha de operaciones especiales a cargo del Bloque de Seguridad Urbana en puntos estratégicos de la capital nortesantandereana.
“No se trata solamente de aumentar el número de uniformados en las calles. Se trata de recuperar el control y garantizar la protección de los ciudadanos”, concluyó el jefe de Estado.